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La nutrición no es lo que tú crees, ni lo que piensas…es Ciencia

Prepárate, porque este artículo viene con curvas y te puedes marear.

Estás a un paso de incorporarte a la autopista nutricional más importante del mundo.

Agarra bien tu volante, porque es posible que te de vueltas la cabeza, y que sientas que has estado engañado (o engañándote) todo este tiempo, con respecto a lo que crees, piensas u opinas sobre la nutrición y alimentación.

Empezamos?

Si vas al amigo Google, en búsqueda de comer mejor, no es tan simple como escribir en el buscador:

La nutrición a menudo se ve como un sistema de creencias, es decir, estamos condicionados por nuestra fe, aspiraciones, experiencias vividas en el pasado, las creencias y prejuicios, los apegos emocionales, los hábitos…en vez de la evidencia real o el método científico.
Porque no dudes que la nutrición está basada en el método científico, no en tu opinión o la de tu vecina.
Hasta que no cambiemos la mentalidad y veamos a la nutrición como lo que es, ésta seguirá siendo confusa, difícil y una pesadilla para mucha gente, que cansada de buscar aquí y allá y ver que cada uno piensa y opina una cosa diferente, terminan por abandonar y elegir la salida de la autopista llamada »comer de todo con moderación».

¿Qué ocurre si buscamos »alimentación saludable» en Google?:

135 millones de resultados…Ahí es nada!

Y no solo eso, si escribes »dieta saludable» salen 95 millones y »buena nutrición» 99 millones de resultados.

Todos esos resultados no dicen lo mismo, de hecho, hay mucha controversia entre cada uno de ellos, opiniones dispares, experiencias diferentes de los autores, nutricionistas, profesionales de la salud, bloggers, influencers o personas que simplemente cuentan su experiencia y/o evolución con la alimentación.
Lo que si tienen en común todos estos millones de resultados, es que los autores tratan la nutrición como si fuera un conjunto de creencias y elecciones basadas en sus preferencias.
Pero tienen una cosa en común: los autores tratan la nutrición como si fuera un conjunto de creencias, allí para su propia elección.

La nutrición NO es un sistema de creencias

Sin embargo, la gente sigue pensando (o auto-convenciendose) de que un alimento puede ser bueno o malo, necesario o no necesario etc. en función de sus creencias o preferencias.

Creer algo, o querer que sea verdad, o sentir que debería ser verdad no significa que sea verdad.

Las creencias no tienen nada que ver con los hechos.

Puedes pensar y tener tu creencia, de que la tierra es cuadrada a pesar de que hoy día sabemos que es redonda.

Puedes pensar y tener tu creencia de que el azúcar no es tan malo, y que podemos consumirlo moderadamente, a pesar de que sabemos lo malo que es, que no aporta nada, y los peligros que tiene el concepto »moderadamente».

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Puestos a creer, puedes creer lo que quieras.

Cuando crees algo, eliges aceptar que es verdad, lo que puede tener o no, algo con la realidad. Por tanto, hay que tener mucho cuidado con esto.

Una vez más y por desgracia, en nutrición ese »creer» es una constante.

»Creo que el azúcar es veneno y si lo como me voy a inflamar al instante, y explotaré como un globo»

»Somos el hunico animal en la tierra que bebe leche» (también somos el único animal que compra en Zara, y se disfraza)

»No debemos comer animales porque está mal»

»Solo hay que comer alimentos orgánicos»

»El glúten y la lactosa son el demonio»

etc.

La respuesta a qué debo comer, se basa en lo que tu quieres creer que puedes comer, en lo que te gustaría comer, en tus apegos emocionales, en tus preferencias…

Sin embargo, la nutrición no es lo que tu crees o piensas, es mucho más:

La nutrición es una CIENCIA

La ciencia que estudia los procesos fisiológicos y metabólicos que ocurren en el organismo con la ingesta de alimentos.

Como sabrás, y si no lo sabes te lo cuento ahora, soy Licenciado en Ciencias del deporte, entrenador personal certificado por la NSCA-CPT y apasionado por la salud y la nutrición.

Los resultados de mis clientes, dependen de mi trabajo, experiencia y formación. Y ahí entra, por supuesto, la alimentación y los hábitos nutricionales.

Como comprenderás, no soy tan estúpido como para que mis formaciones, artículos, posts, servicios, cursos, programas y libros, sean basados en mis »creencias y preferencias» personales.

Hay salud y dinero de por medio.

Mis clientes confían en mi, me necesitan bien formado, con base en la actualización científica no en creencias, en fe y experiencias personales.

Tengo que ser como un arbitro, imparcial.

La salud y el éxito de mis clientes dependen de que yo haga bien mi trabajo, es por eso que el método científico y no el sistema de creencias, son la base de mi trabajo.

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Mis recomendaciones nutricionales se basan en una realidad medible y precisa, en ciencia. En la evidencia científica actual (no la de hace 50 años) siendo consciente de que a veces cambia, por lo que hay que estar alerta, actualizado.

Y la fisiología es fisiología.

El universo se rige por unos principios universales.

La fisiología, como la física y la química, sigue ciertos principios también conocidos que no vamos a tratar aquí, más que nada porque esto es un blog de salud y hábitos de vida.

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Es por eso que la nutrición no es tan sencilla como decir que una caloría es una caloría, o la leche es buena o mala.

Es por eso que hablamos de macro y micronutrientes, hidratación, suplementación y ayudas ergogénicas. Es por eso que tratamos de entender la bioquímica de la digestión y el funcionamiento del metabolismo.

Por eso, aprendemos cosas como gradientes osmóticos y las estructuras físicas de células y moléculas.

Una vez más, la nutrición no es cuestión de creencias y pensar lo que tu y yo queramos.

El gran problema

La mayoría de personas comienzan con internet…

Todo empieza en google, cuando escribes:

Estos son solo algunos ejemplo, hay millones de bísquedas más…

¿El problema? Que depende de donde caigas, puedes dar con información científica y actualizada, o con un blog de un usuario no formado que habla sin contrastar, en función d esus preferencias, creencias o experiencias.

Error.

De ahí, eso de no creerse todo lo que lees, ves o escuchas por internet, la televisión etc.

Muchos (cientos y miles) de los resultados de esas búsquedas normalmente se basan en lo siguiente:

  • Alimentos o suplementos que debes comer te llames Julio o Pepa, y seas como seas, da igual (ahí entra el concepto alimentos milagrosos)
  • Alimentos o suplementos que tienes que evitar a toda costa. Nada que no sea »natural», que haya sido procesado (muchas veces no se diferencia entre natural, procesado y ultraprocesado, por lo que no se informa bien al lector).
  • Reglas y métodos sobre cuánto comer, cuando comer o no comer, dónde comer y hasta que hora comer ciertos alimentos

Todo poco o nada científico, por desgracia.

Es un problema, pero es entendible…

El ser humano quiere creer y poner etiquetas, ya que le facilita mucho su vida y existencia.

Es algo, digamos…muy humano.

Seguir un conjunto claro de reglas puede ser un gran alivio para aquellos que consideran a la nutrición algo confuso y abrumador

Entonces, etiquetamos, y así es más fácil para el cerebro.

La leche es mala, el gluten es malo, las semillas de chía son buenas, no comer carbohidratos a partir de las 18:00h, la fruta siempre después de comer, beber 1 litro de agua al día…

Un sistema de creencias nos hace sentir parte de algo, de una comunidad, aspiraciones y deseos.

Podemos sentir un sentido de importancia y pertenencia.

Cuando tenemos un sistema de creencias, realmente estamos buscando ayuda. Queremos hacer un cambio o encontrar la solución a un problema que probablemente nos ha molestado durante mucho tiempo.

Eso es completamente normal y natural.

El hecho de compartir tu experiencia o sistema de creencia no te hace mala persona, a pesar de que pueda suponer un problema para ti y otras personas

De nuevo, no hay nada malo en querer creer, o desear que algunas cosas fueran ciertas.

El problema ocurre cuando basamos nuestras propias decisiones de salud en prejuicios emocionales o las reglas de una determinada filosofía … e ignoramos lo que la ciencia tiene que decir sobre los hechos, o tal vez no tenemos idea de si tales hechos existen.

¿Sabías que beber alcohol aumenta el tono muscular?

¿Qué opinas de esto? A priori, no te lo crees ¿cierto?

Y si te lo dijera una persona en muy buena forma física, sonriendo con dientes blancos, y un six-pack que da gusto?

La cosa puede cambiar verdad? Mucha gente se lo creería simplemente por la apariencia de quien lo dice…Esto ocurre mucho más de lo que piensas y le daría una patada a que:

  • El alcohol reduce la testosterona y puede dañar nuestra salud y estado físico
  • El alcohol contiene 7 kcals por gramo, y no aporta ningún beneficio nutricional. Normalmente te deshidrata y aumenta el apetito, lo que te lleva a querer comer comida basura casi siempre.
  • El alcohol es no es un juego y puede crear dependencia

Las creencias sin evidencia pueden causar daño físico (como tantas dietas milagrosas)

6 pasos para tener buenas prácticas nutricionales

Vamos a la magra, a lo práctico y aplicable:

1. Ten una mentalidad abierta pero crítica

No te creas cualquier cosa que ves o lees.

No te fíes de »porque a mi me ha funcionado» ya que eso no es suficiente evidencia para recomendar o dar algo por válido.

Se crítico, reflexiona y mira diferentes opciones antes de decidir algo. Se curioso y haz preguntas a profesionales actualizados.

Ante la duda, experimenta contigo mismo, verifica y no te generes creencias sin sentido.

Trata de mantenerte actualizado a lo largo del tiempo, los cuerpos cambian, las necesidades y la ciencia, también.

2. Di no a los extremos

No juegues en los extremos. No es solo A o B, Blanco o Negro. Te recomiendo moverte por los centros y no quedarte siempre fijo, estático, ya que las cosas evolucionan.

Solo en contextos muy específicos (por ejemplo, enfermedad autoinmune) «siempre» y «nunca» tienen sentido y coherencia.

Por tanto, si no tienes una enfermedad específica que requiere de cuidados específicos, te recomiendo pasar de »siempre o nunca» a »algunas personas, a veces, depende»…

No piensas que los ultraprocesados nunca se pueden comer. Piensa que depende de la persona y en ocasiones, encaja perfectamente dentro de una alimentación saludable y equilibrada.

3. Aléjate de las decisiones nutricionales emocionales

Si no luego acabas comiendo por ansiedad, por tristeza, por alegría, por nervios, por estrés, por celebrar…

La mayoría de sistemas de creencias se basan en un marketing oculto que te da en todo tu trauma, inseguridad o ego.

Reconoce y observa cuando estás poniendo emoción a una acción nutricional.

Pregúntate: ¿Estoy buscando una solución fácil porque me siento triste, frustrado, perdido, estresado…hoy?

4. Detecta cuando hay intereses económicos detrás

Por ejemplo:

«¡Come todo lo que quieras y adelgaza!

»Haz la dieta del calamar africano y pierde 20kg en 1 mes»

»Controla los niveles de insulina, disminuye el azúcar en sangre, acelera tu metabolismo y quema la grasa abdominal con este súper alimento»

Huye de todo esto…

5. No te creas ninguna dieta

A no ser que tengas una enfermedad autoinmune, y la necesites.

No hay una proporción de macronutrientes ideales para TODOS los seres humanos. Lo siento, pero eso de 60% carbohidratos, 30% proteínas y 20% grasas para todo el mundo, simplemente es estúpido.

Cada persona es única, con diferentes necesidades y caractarísticas.

No existe una dieta ideal, cualquier abordaje nutricional debe estar basado en la evidencia científica y tener en cuenta el estilo de vida, objetivos y necesidades de la persona.

6. Si tienes dudas, contacta con un dietista-nutricionista

¿Sabes? Hay gente que estudia durante 4 (o más) años, para estar formado y saber lo que hace.

Confía en los profesionales, y no en cualquier artículo publicado en internet que vete tu a saber.

Si todo te parece muy complejo, busca a un profesional que pueda ayudarte y guiarte en este proceso tan maravilloso llamado nutrición humana.

Ante la duda, simplifica y no compliques demasiado tus hábitos alimentarios, algo que tratamos de hacer en Entrena Salud.

Conclusiones

El fin último de los profesionales de la salud es ayudar a las personas a que estén saludables y felices, no meterles en la cabeza creencias sin sentido.

Para ello, tenemos que tratar a la nutrición como lo que es, una ciencia, en lugar de un sistema de creencias.

No podemos saberlo todo, ya que es mucho, pero por lo menos si tenemos que estar abiertos a descubrir y a recomendar en base a algo sólido y coherente.

Dejemos nuestras creencias a un lado y adoptemos un proceso de aprendizaje, estudio, crítica y aplicación práctica de decisiones basadas en evidencia.

Espero que te haya gustado, un abrazo!

 

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