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Grasa vegetal. La grasa fantasma…Que no te engañen

Grasa vegetal o aceites vegetales… Así etiquetan sus productos muchos fabricantes. ¿Esto es sinónimo de más sano?

NO. Es sinónimo de grasa poco saludable, de grasa fantasma.

La gente lee grasa vegetal en una etiqueta y se relaja (incluido yo hasta hace poco) ya que tiende a asociarla con un perfil saludable, cuando no siempre es así.

Siempre que leamos una etiqueta en la que aparezca grasa vegetal, sin más detalles, hay que sospechar. Que curioso que cuando se usa aceite de oliva siempre se destaca, sin embargo, los aceites de maiz , girasol y de palma, muy comunes en las cocinas industriales, pocas veces aparecen detallados en las etiquetas ¿Por qué? por su alto contenido en ácidos grastos refinados, cuyo consumo excesivo se ha asociado en repetidas ocasiones con un mayor riesgo cardiovascular debido al aumento de colesterol y trigliceridos.

Por suerte, hace poco salió una nueva ley que obliga a las empresas a decir que tipo de grasa lleva su producto, por lo que ya no será tan fantasma

En otras palabras, ya no es legal etiquetar »aceite vegetal» o »grasa vegetal». Desde que esta clarificación es obligatoria han tenido lugar algunas polémicas relacionadas con el aceite y la grasa de palma, que algunos fabricantes ocultaban tras la denominación genérica “aceite vegetal” o “grasa vegetal”, ya que este componente tiene un porcentaje de grasas saturadas mucho más elevado que otros aceites y grasas vegetales (un 50% del total de grasas).

Grasa vegetal hidrogenada

Hace años se puso de moda el consumo de aceites de origen vegetal proclamándose a los cuatro vientos sus beneficios, especialmente para el colesterol. Sin embargo, los procesos industriales por los que pasan las grasas vegetales para aumentar su duración las transforman.

Ahora sabemos que su ventaja sobre los aceites de origen animal es más que dudosa, por no decir nula.

Y es que la grasa vegetal, que por sí sola es absolutamente inofensiva, se convierte en una bomba de relojería tras pasar por los procesos de tratamiento industriales.

Con el fin de prolongar la vida de estas grasas, potenciar su sabor y controlar su forma y su textura, las industrias de alimentación someten a las grasas vegetales a un proceso llamado hidrogenación, que básicamente consiste en añadir hidrogeno a las grasas, transformando así un aceite líquido, que de forma natural tiene un mayor contenido en grasas insaturadas, en una forma sólida, más saturada.

Grasa vegetal transformada

Como consecuencia, los ácidos grasos poliinsaturados de estos aceites vegetales cambian su estructura natural, llamada cis, por una artificial de tipo trans.

Todo esto no tendría mayor trascendencia si no fuera por los resultados de las investigaciones llevadas a cabo sobre el efecto de estas grasas trans. El principal de ellos, o al menos el más conocido, es su influencia sobre el colesterol: Las grasas trans hacen descender el colesterol “bueno” (HDL) y elevan el “malo” (LDL).Todo ello sin que el consumidor final se entere, confiado en la seguridad que le brinda la etiqueta de 100% vegetal.

Son firmes candidatos a contener grasa trans todos aquellos alimentos elaborados con aceites vegetales, desde la margarina (no mantequilla) hasta las tostadas, pasando por las galletas, bollería industrial, helados, cereales de desayuno no biológicos…, etc.

También es importante destacar, que una fritura mal realizada acaba por oxidar y descomponer el aceite, modificando su estructura. Por eso se recomienda el uso de aceite de oliva virgen, no superar nunca los 180º C y no reutilizar el aceite nunca más de tres o cuatro veces.

A continuación se muestran algunos de los alimentos con más grasas trans:

  • Patatas fritas (150 g): 7 gr. de grasas trans.

  • Pastel de manzana industrial (1 unidad): 6 gr. de grasas trans.

  • Bollo industrial (1 unidad): 5-6 gr. de grasas trans.

  • Hamburguesa (200 gr.): 3 gr. de grasas trans.

  • Quesito (1 unidad): 2,2-5,2 gr. de grasas trans.

  • Magdalena (1 unidad): 1-2,1 gr. de grasas trans.

  • Galletas (2 unidades): 1,3 gr. de grasas trans.

  • Margarina (1 cucharada): 0,9 gr. de grasas trans

  • Panecillo comercial (1 unidad): 0,85 gr. de grasas trans

Nuevo reglamento europeo (1169/2011)

En 2011 se aprobó la ley 1169/2011 sobre la provisión de información alimentaria al consumidor que combinó dos directivas en una sola legislación:

La primera directiva es la 2000/13/EC, sobre etiquetado, presentación y publicidad de productos alimenticios (que entró en vigor el 12 de diciembre de 2014), y la segunda directiva es la 90/496/EEC sobre etiquetado nutricional en productos alimenticios (cuya obligatoriedad entró en vigor el 13 de diciembre de 2016).

Hasta aquí podemos leer… ;)

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6 comentarios en “Grasa vegetal. La grasa fantasma…Que no te engañen”

  1. Totalmente de acuerdo con el articulo, gracias. creo que viene de la zona europea, un poco mas regulada, como será en los paises suramericanos. finalmente opté por hacer mi propio pan.

  2. Hola Dani, estaba navegando cerca y….zas, ahí va eso:

    –OJITO A LOS NO CELIACOS–
    El 80% de las personas crea anticuerpos contra las proteínas del gluten, y atribuyen sus problemas de salud a otra causas, sin saber que es el gluten.

    Asi que, ojos que no ven, kaka que pisas.
    Muchas gracias por tu blog y saludos.

  3. 62 años, 1.83 cm. 77 kg, atlético, tensión arterial media: 10.5/6; azúcar 0, trigliceridos 0, colesterol 0.
    La grasa saturada (manteca de cerdo ibérico=zurrapa) la como con cucharita. Eso si, cereales (almidón y gluten), 0 patatero. Ni probarlos.

    Creo que no hay nada peor que un ciego pretendiendo explicar cómo es un color.

    1. Hola Luis, siguiendo tu linea…también hay gente que consume gluten y muchos hidratos, y tampoco tiene azúcar, ni trigliceridos ni colesterol. Al final, lo más inteligente es que cada uno adapte la alimentación a lo que mejor le sienta, siempre con cabeza, y sin hacer sin sentidos ;)

      Saludos!

  4. Cada vez estoy mas informada de lo mal alimentados que estamos,y nosotros tenemos parte de culpa ya que vamos a lo rapido y no queremos pasar tiempo cocinando. La manera de saber lo que comes es cocinartelo tu mismo.

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